–Creo que no era consciente de lo
privilegiado que era entonces, cuando me sentaba decidido en el
bordillo de una acera para retratar cualquier rincón que me
atrajese de mi ciudad. Hoy, más de una década
después, creo que me costaría mucho repetir esa actitud.
Si bien no lo descarto.
Mi suegra me ha dicho que imagina al Lars de
entonces con un carácter y estilo de vida muy…bohemio.
¿Por qué será que se asocia indefectiblemente a la
gente con ciertas aptitudes artísticas con una vida disoluta e
irresponsable? Ni enfermé de sífilis, ni me daba a la
bebida (risas).
Por lo demás, acepto el calificativo.
Después de todop parece que esa era la opinión
generalizada sobre mi.