La simbiosis de palmeras y casas de campo,
aderezada con la luz anaranjada de un atardecer preotoñal, es
particularmente atractiva en Mallorca.
Esta obra, en particular, pertenece a una serie en
formato panorámico. Los encuadres en proporciones poco
ortodoxas, como éste y los verticales, acapararon mi
atención durante los años 97 y 98.