El porteño barrio de Caminito y su
inconfundible puente de la boca. He de confesar que impone tanto
como la misma Tour Eiffel. Su leyenda y su carismática
localización aportan connotaciones de las que es difícil
abstraerse.
Todo un reto conseguir el efecto fluido del trazo
en la estructura del puente sin aplicar previamente ningún
medio humectante sobre el papel.