Temprana primavera en Normandia. Le Perche es una
pequeña localidad a unas tres horas de Paris.
Pinté esta acuarela apenas me hube
levantado de la cama. Desde la cocina observé la luz de la
mañana, y las sombras azuladas de los desnudos árboles
del jardín proyectándose sobre la gravilla.
El apremio de los otros comensales me
invitó a apresurarme, lo que contribuyó
inequívocamente a la espontaneidad y frescura de esta acuarela,
algo de lo que muchas veces adolezco.
Aunque el croissant y el té de Mariannike
no quisieran aguardarme calientes esa mañana, una honda
satisfacción por haber captado la temperatura cromática
de ese momento me acompañará toda la vida.