Can Ques. Calle San Miguel. Palma. Si les digo que
es el café Capuccino de San Miguel, ¿se sitúan con
más facilidad?
En su momento se trató de un feliz encargo,
Desgraciadamente el comprador una vez finalizada la obra se echó
atrás al observar un desfase entre mi pretendido
“caché” y mi demostrada talla de “don
nadie” en los círculos artísticos de Palma.
No obstante esta obra no pasó inadvertida
al galerista Picó que me ofreció exponerla junto a sus
“Miroes” y “Dalíes”. Una oportunidad que
quizá no supe aprovechar. Ahora entiendo el papel de los
“marchants”.